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Una aventura extraordinaria

10 de enero

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Por Jaime Arm

Fotos Jaime Arm

Hola amigas y amigos lectores

En esta ocasión vamos a conocer un poco de lo difícil que es tener que caminar decenas de kilómetros para ir algún lugar, como lo hacen muchos de los habitantes de las comunidades lejanas de la sierra tarahumara en el Estado de Chihuahua.

Les mostraré en esta aventura que hice el 25 de diciembre 2018, como tuve que caminar decenas de kilómetros por carretera esperando que alguien pudiera darme un aventón o rait, mi destino era llegar al poblado de Creel a más de 200 kilómetros de distancia.

Me puse en los pies de alguien que no tiene transporte y que debe hacer un viaje por necesidad, esto para experimentar y además mostrar lo difícil que es viajar cuando no se tiene recursos para un transporte.

En esta aventura llevaba por equipaje una mochila y dentro de ella una chamarra, fósforos, pinole como alimento, una botella con agua y mi equipo de cámara, todo eso con un peso de aproximadamente 15 kilos.

Comencé esta aventura desde la comunidad de Rawíwarachi que está a 30 kilómetros antes de llegar a Norogachi por la carretera que conduce de Nonoava a Guachochi a las ocho de la mañana del 25 de diciembre.

Después de una hora de caminata por la carretera, el primer aventón me llevó hasta la comunidad de Norogachi; esto fue el comienzo del viaje y de allí otro rait hasta el entronque de Rocheachic, lo que significaron tres horas hasta este punto, avanzando 60 kilómetros.

De allí caminé cinco kilómetros, luego otro aventón que me llevó hasta un pequeño poblado llamado Laguna de Aboreachi donde me abastecí de un poco de alimento para después seguir mi camino esperando el siguiente aventón, púes aún faltaban más de cien kilómetros.

Ya eran las cuatro de la tarde y yo aún caminando por la carretera hasta llegar al entronque de Samachique pues no podía detenerme, así seguí en mi travesía.

El tiempo avanzaba tan rápido que llegaron las cinco de la tarde y en medio de la nada me alcanzo el único autobús de pasajeros, al cual subí sigiloso pagando los 80 pesos del ticket para emprender los últimos 65 kilómetros.

Este recorrido es uno de los más pesados que he realizado como aventura, pues fueron horas de camino a pie y algunos aventones, pasando por pequeñas comunidades y ranchos disfrutando de un paisaje extraordinario de nuestro bello Estado de Chihuahua pero sobre todo La Sierra Tarahumara.

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